Buscamos ante todo la calidad en el trato, tener la mirada puesta sobre el niño, crear lazos afectivos que den seguridad. En esta etapa educativa la inteligencia y la personalidad se ven altamente influenciados por las experiencias vividas. El niño se está estructurando, desde su cuerpo físico, desde su cuerpo emocional y desde la relación. 
 
Queremos ofrecer un espacio donde los niños puedan tomar la iniciativa para, por ejemplo, buscar un objeto que le interesa, explorarlo, manipularlo, jugar. Así, el niño tendrá experiencia de autonomía y, repetidas experiencias, irán conformando su pensamiento. El adulto acompaña, propone, ayuda cuando se le pide, pero no resuelve. Este proceso será el punto de partida de la construcción de la inteligencia y de sus diversos factores. 
 
Trabajamos el movimiento de la mano de los niños, la psicomotricidad fina. El desarrollo de estas habilidades es vital para adquirir luego nuevos conocimientos como la lectoescritura y la matemática. Si os interesa, os ampliamos esta información en un vídeo de la pestaña de "Os recomendamos"
 
El JUEGO  es considerado, además de como una simple diversión,  como la manera que tiene el niño/a para mostrarse a sí mismo y a los demás, de expresar sus sentimientos y emociones, de descubrir su entorno y de interactuar con su cuerpo y los objetos. Jugando el niño/a va a interpretar el mundo y va a consolidar sus aprendizajes.
 
Para entender a los niños hay que observarlos, escucharlos, ver cómo se relacionan con ellos mismos, con su entorno, con los demás. Sin juicios, solo acompañando.  A partir de ahí se produce la adquisición de conceptos y el desarrollo del lenguaje de forma espontánea. En nuestro centro, una psicopedagoga especializada en psicomotricidad vivenciada, viene dos veces a la semana para trabajar con los niños en grupos reducidos.
 

Aprovechamos la facilidad que tienen  para aprender,  dedicando tiempo para un segundo idioma, inglés. En esta etapa lo que más trabajamos es el oído de los niños, que escuchen un acento nativo. Esto les permite reconocer nuevos fonemas, difíciles de pronunciar para nosotros y de reconocer y hace que en el futuro puedan realmente ser bilingues con facilidad. Una profesora nativa estará con los niños para, de forma lúdica, ir adquiriendo dichos sonidos.

 
 
En definitiva, somos un elemento de SOCIALIZACION para los niños. Con nosotros aprenden a compartir, a esperar y a respetar. Pero siempre ofreciendo seguridad y confianza para que el niño vaya expresándose tal y como es. Favorecemos un espacio  íntimo, bien preparado, y en contínuo contacto real, diario, con las familias.